lunes, 10 de septiembre de 2012

EL ARTE DE NO HACER NADA



Fue un mediodía sentado en la terraza de AL BRINDISI , creo: Ese momento exacto en el que , con el pasar de los días y con ese modo “stand by” al que uno preocupado achaca a la pereza , y permanece así; sin la más mínima intención de hacer absolutamente nada. Yo prefiero llamarlo CONTEMPLACIÓN , el placer de la contemplación , o el de no hacer NADA; Me encanta como suena de lapidaria la palabra NADA (en mayúsculas , en negrita o amplificada por el eco de una habitación desnuda de muebles).
Yo consternado con mi copa de vino del Bosco Eliseo en la mano en la angosta calle de Via Adelardi , mientras los gritos de mis chiquillos se acolchaban y apagaban ante mi indiferencia total. Fue allí sí; afirmo con la rotundidad de estar en la certeza de hallar el momento exacto en el que te asalta un estado en el que permaneces ya desde hace unos días. Es cuando de verdad puedes certificar la belleza y el arte de no hacer nada , ni tan siquiera el forcejeo por revertir ese estado ¿para que luchar por evitar algo que te satisface? Tanto me extrañó esta situación que hasta llegué a pensar que era incapaz de sentarme a escribir algo , lo cual tiene su gracia ¿de que hablar , si uno no tiene la más mínima intención de hacerlo? Escribir sobre nada tiene su miga señores , tan difícil es aglutinar en cuatro párrafos todo lo que ha dado de si una semana al volante de mi vehículo , traga que te traga millas. Como desear que la borrasca que azotaba esos días Italia no cesara.

Al cabo de cuatro días hubo una tregua , agradecido como estuve de que ese agua de gota gruesa hiciera desaparecer de un plumazo el calor de un Verano despiadado. Y allí estaba yo , en las tranquilas calles de Ferrara , un Domingo inquietantemente tranquilo , viendo pasear las bicicletas. Como quien ve a un animal apunto de extinguirse rumiar sobre un prado con la mirada perdida en el infinito. Por un momento hasta creí oír una profunda voz que me decía:
  • - Ahí la tienes hijo mio!! , que la quietud sea contigo!!



La verdad es que ayer estuve a punto de sentarme a escribir sobre la desaparición de uno de mis programas de radio preferidos. Algo sin duda que debía invertir ese estado vegetativo de todo mi ser , pero mientras regresaba calle abajo con mis Kebabs Vegetales bajo el brazo , recapacité: ¿en serio te quieres convertir estos días en el juez de algo tan polémico , como las miles de opiniones que se verterán sobre él? Pues no!! , prefiero quedarme calladito. Por mucho que me duela en el alma que un cambio político vuelva por vigésima vez a decapitar a un creativo; creo que mi silencio es mucho más útil que una rabieta. Si de verdad un programa es capaz de generar la suficiente energía de opinión que ha sabido conmutar Javier Gallego & Co. , solo el tiempo y los oyentes con criterio serán capaces valorar la importancia de Carne Cruda.
Los que tan solo se quedaron en los latigazos que propinaban en tan solo diez minutos la vivaz lengua del señor CRUDO , quizás no. Pero si lo harán los que echen de menos ese menú imaginativo en el que se narraban pequeñas historias de artistas anónimos , en clave de novela de suspense. La creatividad a vuelto a perder , como cabía esperar en este país de MIERDA en el que habito.

Pero no , no me quiero excitar: Doy un nuevo sorbo a mi copa de vino: Suspiro , contemplo , y creo que así se está mucho mejor; ya llegaran los días de carreras cuando empiece a trabajar.
Hablaba de la bicicletas , ah!! las bicicletas!! Los esbeltos cuerpos de las viejas bicicletas de paseo. Porque ya me dirán ustedes que donde esté la elegancia del pedaleo de una bicicleta de paseo , que se quiten las Mountainbikes , bicicletas de carretera y demás artilugios plegables que hoy en día se fabrican para moverse a toda velocidad por una ciudad. En Ferrara no pasa eso , porque allí todo parece transcurrir tranquilamente: La imponete torre del Castello Estense que nos muestra una ciudad desprovista de su otrora inexpugnable muralla de ladrillos rojizos y macizos de 1385.
Sin ellas , la ciudad parece querer abrirse bulliciosa a una actividad artística tan deliciosa como el laberinto de calles que la viste de dentro para afuera: El libertinaje de una vieja ciudad que mantiene perenne su juventud libre del corsé de su antigua fortificación.



En Ferrara el tiempo parece detenerse entre sus laberínticas calles medievales , y en Domingo especialmente; el mercadillo de Antigüedades cobra el protagonismo merecido , que las tiendas de últimas tendencias intentan sisar a la historia que allí permanece.
AL GALIGARI sin embargo parece continuar impertérrito al devenir de esos acontecimientos. Sus 577 años sí lo certifican , y aunque su actual propietario Federico Pellegrini convine con astucia la historia del establecimiento , con la Enoteca como punto de encuentro de jóvenes gozosos del disfrute. Al Brindisi jamás ha sido desprovisto de la personalidad que revitalizara esta histórica Osteria , cuando su padre Moreno Pellegrini la convirtiera en 1965 en una de las más importantes Whiskerías de Italia.
En la actualidad Al Galigari es capaz de sintetizar todo lo que cualquier mente inquieta es capaz de desear: Un lugar que ralentiza el tiempo y transpira por entre cada una de sus juntas , la historia de la que fue testigo Nicolò Copernico , como asiduo cliente. Un hervor bullicioso que atiza el Jazz que resuena en sus pequeñas dimensiones , y que empuja al público a la secreta calle Adelardi. Y el placer por inducir por el efecto de su personalidad a que los clientes sientan la creatividad como consecuencia de un movimiento natural del cuerpo.
Para todo ello hay un secreto indescifrable que parece ser heredado de los antiguos clubs , en los que perfectamente se podía degustar una especialidad culinaria de la casa , mientras se iban descubriendo vinos; para acabar rematando la velada con expresso y una cálida copa de whisky de Malta. Mientras todo esto sucedía; se charlaba de arte , literatura , ensayo , o simplemente te dejabas llevar por desbocado sonido del saxofón , mientras las escobillas acariciaban la tersa piel de los tambores.

Hay sitios que por algún motivo extraño desprenden ese encanto natural que hace que tu estado de ánimo se convierta en un remanso y que a su vez activen la chispa ociosa que todos llevamos dentro. La suficiente para alcanzar una perspectiva más imaginativa y enriquecedora; sin saber si simplemente es un efecto de la sugestión , o una necesidad de ralentizar nuestras vidas como un antídoto a la frivolidad: Los camareros continúan manteniendo el rito perdido de la atención , despojados del servilismo y el trato como un privilegio de los grandes fastos. Tan solo por naturalidad , y porque hay ciertas cosas que aun necesitan del trato delicado de un amante para disfrutar de ellas.
Algo que en Italia aún se sigue conservando y que aquí se asocia al elitismo , y al pecado de disfrutar de los placeres como algo inherente a una clase social; o al dinero que unos pocos estén dispuestos a pagar , por el simple capricho de resultar exclusivo. Quizás por eso está tan mal visto hablar de cultura en ámbitos populares , cuando resulta más educativo hacer un estudio profundo sobre la Prensa Rosa , los especímenes que la pueblan , y los juicios rápidos sobre actitudes de dudosa moral.

Por eso , quizás por eso , son solos los intrépidos los que van a buscar aquello que brilla en el horizonte. Sin esperar que máquinas , criaturas inanimadas o cachivaches varios sean los que nos pongan en bandeja aquello que todos dicen , nos hará personas más felices. Uno y solo uno , en la placidez de la introspección es realmente lo suficiente autónomo para proveerse de los verdaderos placeres de la vida: No solo en lo inalcanzable como en lo material y sofisticado. Los verdaderos placeres se encuentran a veces en aquellas sensaciones que son espoleadas por un organismo que necesita más de sensaciones físicas , que de estados carenciales de muestro ego.
Para nuestra suerte aún existen sitios dotados de esa autenticidad que nada tiene que ver con la exclusividad y que activan los resortes del contacto humano.



La apacible ciudad de Ferrara , y en concreto AL BRINDISI son una visita obligada si nos dejamos caer al Este de Italia: Siguiendo el curso del majestuoso río Po , casi a tocar con su desembocadura , en Porto Tolle. Kilómetros antes hay que echar el ancla y dejarnos seducir por el silencio de sus calles , tan solo soliviantado por la armónica música de los engranajes de sus bicicletas.
Sentarnos en las robustas mesas de madera de AL BRINDISI , con su decoración: Que combina los de una vieja taberna de Edimburgo , junto a las historias que mejor se guardan entre el polvo reposado de sus botellas de vino.
Y atrevernos con seis de sus menús de degustación , que se ajustan a cualquier tipo de presupuesto: De los 13 de su Menú del Lavoro , a los 50 del Grandi Brindisi: Que nos brinda la posibilidad de darnos un curioso paseo por los vinos de la Emilia Romagana , los deliciosos pasteles de pasta , sus embutidos , su repostería seca , sus ensaladas , rellenos... O simplemente degustar un vino de su extensa carta , mientras picoteamos alguna de sus ingeniosas tapas. Entre su sobrecargada decoración plagada de fetiches está la morada de Federico Pellegrini , un músico con el mismo espíritu hambriento que el de su padre. Que ha sido capaz de transformar su innata pasión musical Underground en un caleidoscópico crisol donde se entremezclan la historia , la tradición culinaria y algo tan importante como el descubrirse a uno mismo de la manera más universal , la de los sentidos. Que todos llevamos de fábrica , pero que muchas veces dejamos oxidar: El oído , el olfato , el paladar , o el sosiego y ese placer que nos llega desde fuera , hacia nuestro interior más profundo.
No se si este despabile de los sentidos es terapéutico o curativo , pero si imprescindible para que nuestra existencia sea real y a la vez imaginativa. No se trata de que nuestro estado sea una mera sensación , si no que las sensaciones certifiquen nuestra existencia , física y real. Y que cada uno elija su viaje hacia lo desconocido.





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