martes, 7 de octubre de 2014

THE BUG / ANGELS & DEVILS_2014: O LA TEORÍA DEL ERROR






El historial de mareas, pleamares, simas y corrientes submarinas siempre nos vuelve a recordar, que tras los cambios climáticos y lunares, las modas son solo eso: modas pasajer@s y caprichosas. Porciones de bajeles hundidos que emergen y acaban siendo devueltos al puerto que los fletó cuando arrecian los temporales.
Massive Attack claudicó su legado en los albores del cambio de milenio, con uno de sus álbumes más memorables, Mezzanine. Años en los que aquello que con tan poca precisión se acuñó como Trip Hop, y que democratizó los ritmos electrónicos para todos los públicos; en una comunión entre el Rock, la música negra y la electrónica de angora. Consiguió sin apenas trascender en el desmemoriado tiempo y por primera vez; sentar a la misma mesa a tanto a especímenes de distinto pelaje, como a integristas musicales.
Con el cambio de siglo se hizo el silencio, y cuando volvieron a salir de sus guaridas, el Trip Hop ya era una denominación tabú. Han tenido que pasar más de diez años para para valorar en sus justa medida el legado que nos dejaron bandas como Massive Attack, Portishead o Tricky, y volver oír hablar de electrónica en clave de Rock, Jazz, Blues, Reggae, o Pop. Y es que los polos opuestos siempre tienden a volver a encontrarse. Y son tan imaginarias como inexistentes las fronteras musicales, que ya a nadie en su sano juicio se le ocurriría ya acotar por estilos la universalidad de la música.



Kevin Martin, es quien se esconde tras THE BUG. Resultado fallido y cortocircuitado de mil proyectos cooperativistas, producciones, y empresas diversas. Un picapedrero que entre tramoyas y bastidores lleva más de veinte años generando música desde la colorista y más diversa multiculturalidad: Desde King Midas a God y pasando de Ice a Curse of the Golden Vampire.
The Bug sin embargo y con total certeza, es el proyecto más personal e identitario de su larga carrera. Tanto, como los seis años que separan su anterior y más destacado trabajo “London Zoo/2008”, de éste su último “Angels & Devils” también en Ninja Tune. Una obra conceptual con dos caras bien diferenciadas, tal y como atestigua su título. Que rescata sin pudor alguno y con muchas intenciones, gran parte del naufragio musical de los 90. Llevándolo incluso a una vuelta de tuerca necesaria en tiempos de calma chicha.


Entrar a este fibrado álbum por la trastienda nos puede deparar algún que otro sobresalto. Lleno de trampas, socavones y la justa iluminación de las luces de emergencia. Se corre el riesgo de sucumbir a las fantasías más angostas, submundanas y abrasivas de Kevin Martin: Hip Hop caústico, psicótico y apocalíptico, Punk futurista y mucha con bilis concentrada en sus beats. Con lo cual, siempre es más prudente dejarnos amilanar y seducir por los cánticos que Liz Harris nos susurra desde la entre abierta puerta principal. Como buenos y educados niños preguntando si se puede, y a lomos de la flotante “Void”, que nos invita a sucumbir a sus encantos.
Se pueden imaginar estancias acolchadas propias de sueños lisérgicos, blancos impolutos... Pero también está esa especie de viaje que transpira toda la obra. Por el cual se camina canción a canción desde ambientes evocadores, atmosféricos y oscuros en sus primeros cortes: “Fall” con Copeland a las voces, y que junto a “Ascension” nos invoca a los Massive Attack de Mezzanine o algunas facetas más profundas de sus primeros discos, con Dubs saltarines de calado como el de “Mi Lost”.
Se impone la electrónica más elemental y primaria en otros tránsitos: “Pandi” y esa brisa postindustrial desnaturalizada del primer tecno de los 80 con pedigrí. Aunque hay numerosos elementos y tics que afloran en las composiciones de Kevin, que inevitablemente nos conectan a sus influencias más universales en la técnica que practica. Por eso supongo que me resulta curioso y excitante ver con la facilidad que pasa con un tema del más puro trance meditativo, como es “Save Me”; con Ecks Gonjasufi en el atril. A engarzar en una casi plegaria redentora, como un tránsito de la armonía natural al caos autodestructivo, que desencadena en la segunda mitad del disco. Y que de alguna forma ilustra desde la raíz esta vez más urbana, el camino y la síntesis del paisaje en nuestra actualidad; visto por el espectador Kevin Martin.


La explícita clarividencia con la que actúan sobre el oyente, los siguientes seis temas. Son como el mejor desenlace; con suspense, luces, sombras, y un final de violencia desmedida. Al estilo de Quentin Tarantino.
Me encanta como suenan estas últimas hornadas de Hip Hop, donde la electrónica cruda, huesuda, el Punk en segundo plano y la experimentación, hacen de perfecto soporte a los rotundos rapeos de Death Grips, Flowdan, Warrior Queen o Manga. Tanto como escuchar a Dead Kennedys, Hüsker Dü, o The Clash; por incompatible que pueda parecer. Ese Hip hop secante y tétrico que en el fantástico sample MATERIAL INTONARUMORI ya nos enseñaba en el 99, ese otro Rap orgánico, simple y visionario a manos de Ramm ell zee, Lori Carson, Kool Keith, PhonosycographDISK, o Juggaknots entre otros.
Por eso supongo, en mi más ignota de las ignorancias, que el efecto viral y catártico que me produce “The One”, “Function” y “Fuck A Bitch”, en mis instintos más bajos. Es la consecuencia natural acción/reacción que debe generar el Hip Hop, si de verdad cumple con la misión que le encomendaron Public Enemy o Beasty Boys, en tiempos de revuelta.
ANGELS & DEVILS es un disco determinante por intenciones y convicciones. Extremista por contrastes de frío/calor y tonificante por el resultado, que aun siendo como es de una electrónica de tocador accesible y popular. Cumple con éxito y solvencia la tarea de guía iniciática hacia otros pastos con más riqueza y diversidad que el simple SynthPop de salón, copa y cuché. Una de esas obras que por su medianía, me concilian cada cierto tiempo con lo que para mí son aquellos ritmos sintéticos que me despertaron la curiosidad hace treinta y tantos años.
Y créanme que no hay porqué ser un académico temático para disfrutar de un buen pica pica. Se dice que en la variedad está el gusto, y en el riesgo de lo impredecible la aventura.

2 comentarios:

  1. Pues entre mareas, pleamares y demás corrientes submarinas por fin he podido leer y escuchar algo de lo que has puesto. No es mucho de mi estilo pero la verdad es que en estos momentos no me ha venido mal. Abrazo, maese-brother.

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  2. Los masajes auditivos dosificados debidamente y siguiendo la posología con mesura, nunca van mal amiigo JOHNNY. jejeje Usted deje que fluya, fluya, fluuuuuuuyaaaaa....

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